SAN SEBASTIAN 2019 – HORIZONTES LATINOS

En la presentación de Araña (Chile, 2019), Andrés Wood recordaba que la primera vez que visitó el Festival de San Sebastián con Historias de Fútbol (Chile, 1997), la suya era la única película chilena que se proyectaba. Veintidós años después, se han programado seis largometrajes chilenos repartidos en varias secciones. En ese sentido, Horizontes Latinos ha sido la gran responsable del aumento de la difusión del cine Latinoamericano en el Festival. Desde cineastas con trayectorias consolidadas hasta nuevos directores, desde Cuba a Uruguay, la sección Horizontes Latinos nos da una perspectiva del cine al otro lado del Atlántico.

Así habló el cambista. Revista mutaciones
Así habló el cambista (Federico Veiroj, 2019, Uruguay)

Dentro de los cineastas consolidados, el uruguayo Federico Veiroj mantiene una relación especial con el Festival: todas sus películas han sido programadas en diferentes secciones. Los halagos y mimos que le guarda el Festival a Veiroj fueron compartidos por el cineasta cuando recordó la primera vez que visitó el festival con Acné (2008). Más de una década después, presenta Así habló el cambista (Federico Veiroj, 2019, Uruguay) un paso al frente dentro de la cinematografía del uruguayo en la que adapta una novela de Juan Enrique Gruber. En esta ocasión la trama se ubica en los años previos al golpe de Estado y la dictadura cívico-militar que amordazó al país Rioplatense. Humberto Brause, trabajador de una financiera propiedad de su suegro, aprende rápidamente el negocio de la especulación y la evasión en la compra-venta de divisas extranjeras. Un negocio convertido en arte. La espiral de tretas, acuerdos y desacuerdos en los que se involucra Brause le sirven de trampolín económico, pero también de tobogán plagado de renuncias morales. El estilo alegre y cómico de Veiroj da una perspectiva del estafador un tanto indulgente, aunque la película se esfuerza por delimitar el contexto que predecía el golpe y la laxitud legal existente que daba pábulo a tropelías y estafas.

Bien le podían haber servido a Brause unos días de vacaciones junto al Atlántico. El balneario uruguayo se volatiliza dentro de diversos imaginarios populares, similar a Santa María de Onetti donde el tiempo parece detenido, en los pueblos y ciudades costeros se vive una realidad diferente a la de la capital. Whisky (Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll, 2004) y La perrera (Manuel Nieto Zas, 2006) son dos buenos ejemplos de lo que significa un balneario en el imaginario uruguayo: una tranquilidad descompuesta por hechos singulares que genera extrañeza dentro de la monótona vida. En Los tiburones (Lucía Garibaldi, 2019, Uruguay) es el avistamiento de la aleta de un escualo lo que moviliza a la población. Un hecho que trastoca el orden, y que sirve para profundizar dentro de la maldad que rodea el mundo de Rosina: una adolescente en conflicto constante con su familia, su entorno y su sexualidad.

Los tiburones. Revista mutaciones
Los tiburones (Lucía Garibaldi, 2019, Uruguay)

La actualidad argentina también tuvo su cabida dentro del festival. Además de las ficciones Los sonámbulos (Paula Hernández, 2019) y De nuevo otra vez (Romina Paula, 2019. Premio Horizontes), se programó el documental La ola verde (Que sea ley) (Juan Diego Solanas, 2019) en torno a la ley del aborto que se promulgó durante el 2018 en el país rio platense. Una mujer fallece cada día por abortar de manera clandestina en Argentina, un documental que sigue el movimiento ciudadano que empujó la ley.

Desde Chile, tres cineastas mostraron sus trabajos dentro de la sección. Araña (Andrés Wood, 2019), La cordillera de los sueños (Patricio Guzmán, 2019) y El príncipe (Sebastián Muñoz, 2019). Tanto la película de Wood como el documental de Guzmán, no pierden el foco político al que apuntan, sin embargo, el intimismo poético del documentalista confronta con la trama generacional y política que muestra Wood. Ambas películas se trataron en la sección dedicada al cine chileno. La tercera en cuestión, una ópera prima en forma de drama carcelario sobre la homosexualidad. Muñoz no censura el cuerpo masculino que retrata, la excepcionalidad de un pene orinando se contrapone contra otro erecto. Violaciones. Vejaciones. Menosprecios. Y amor. Porque dentro de la narración clásica se desprende el cariño y el amor del cuerpo masculino. Quizás a Muñoz se le va un tanto el tono al caricaturizar a sus personajes, y al desenfocar la trama de la homosexualidad con la de poder, celos y venganzas carcelarias.

Otro país que participó con tres películas es Guatemala. Jayro Bustamante presentó Temblores (2019) y La llorona (2019), esta última fuera de concurso, y César Díaz mostró Nuestras madres (2019). En 2015, Jayro Bustamante había participado en esta misma sección con Ixcanul, un drama en torno al empoderamiento de una adolescente indígena contra la exclusión social a la que parece condenada y su rebelión contra el matrimonio acordado por su familia. Si en aquella ocasión Bustamante fijó su trama entorno al mundo rural y la opresión a los más desfavorecidos, en La llorona se describe la búsqueda de justicia por el asesinato de una familia durante el conflicto armado guatemalteco, mientras que en Temblores es la confluencia de las creencias religiosas y la estabilidad familiar la que se pone en juego cuando la homosexualidad de su protagonista se manifiesta.

La bronca. Revista mutaciones
La bronca (Daniel Vega, Diego Vega, 2019, Perú). Mención especial

En La bronca (Daniel Vega, Diego Vega, 2019, Perú. Mención especial), Roberto, de 19 años, viaja a principio de los 90 desde Perú a Canadá para visitar a su padre. El sueño americano materializado a través del migrante exitoso asentado y el hijo que escapa de la escala de violencia que se vive en el país. Un sueño que no reluce tanto cuando se rasca sobre su superficie, y en el que los hermanos Vega procuran ser precisos: si en el país estábamos mal, mejor no estaban los que se fueron.

Dos huidas son narradas en Agosto (Armando Capó Ramos, 2019, Cuba) y Chicuarotes (Gael García Bernal, 2019, México). La película cubana ambiente el drama de los balseros a través de los ojos de un adolescente. En su crecimiento personal, los ojos ávidos por aprender de Carlos se topan contra la realidad de un país que quiere escapar, pero a la vez con las inclemencias de la muerte o los deseos del primer amor. Una visión particular que no quiere ser dogmática ni amarillista. Por otro lado, Gael García Bernal incidía en la presentación de Chicuarotes de la componente fabulesca: dos adolescentes en un barrio marginal de las afueras de DF que delinquen para poder sobrevivir. Sin embargo, el atiborramiento de temas termina por emborronar el foco al que se dirige la película: la exclusión de los adolescentes, el maltrato familiar de un padre violento, la venganza de una madre oprimida, la homosexualidad reprimida del hermano de uno de los protagonistas, la venganza social o la ausencia de justicia. Ahora bien, a pesar de la extrañeza que produce la violación por dos mujeres policías al chuleta del pueblo (es perfectamente suprimible, y la película funciona igual), la comicidad e hilaridad de la escena queda marcada en las retinas y la memoria.

Por último, una de las películas más espectaculares, simbióticas y radicales fue Monos (Alejandro Landes, 2019, Colombia). Durante el festival tuvimos la oportunidad de charlar con su director, por lo que le dedicamos una sección especial para comentar las palabras de Landes y reflexionar sobre su cinematografía.

Agosto. Revista mutaciones
Agosto (Armando Capó Ramos, 2019, Cuba)

 

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