PERDIDO

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Ira fría y esperanza macabra

Christian Carion (La chica de París, No se lo cuentes a nadie) vuelve a la gran pantalla con el thriller Perdido (Mon garçon), film protagonizado por dos actores que se encuentran en la cresta de la ola francesa como son Guillaume Canet (Cezanne y yo) y Mélanie Laurent (Malditos Bastardos), habiendo trabajado el primero en otros rodajes con el director galo como Feliz Navidad.

La película narra la historia de un matrimonio separado cuyo hijo desaparece. La madre siente culpa al pensar que el niño ha escapado intentando dar una lección a la pareja por culpa de la separación, pero a lo largo del film se revela que el niño no ha huido, sino que ha sido secuestrado. Se muestra el coraje de ambos padres, pero especialmente de la parte masculina, que no cesa en su empeño de encontrar a su hijo, sin importarle todo lo demás. Recuerda a una película que tan sólo es un año mayor que ésta, Wind River (Taylor Sheridan, 2017) donde esta última ofrece una escritura más profunda, con una interpretación de los actores más sutil y una composición formal mucho más alta. Sin embargo, cabe evocar que Carion filmó la película en apenas seis días, llevando la espontaneidad por bandera.

El guion no es realmente novedoso, y construye otra película más que representa una venganza en sustitución de la verdadera justicia, situación que siempre deja una sensación de inquietud. Lo que hace a esta especial es que los actores han asumido un papel inusual. Ninguno  de los dos protagonistas estuvo al tanto del guion ni tuvo unas pautas escritas y delimitadas que seguir al pie de la letra, sino que Carion les reveló una leve sinopsis a partir de la cual ellos debían construir a los personajes, lo que ayudó a dotar al film de una naturalidad digna de mención, con un desenlace de los hechos que crea tensión y no deja de mantener una situación de alerta. Es interesante saber que el escenario está en la cámara, ya que no existe un marco concebido de forma tradicional, sino que todo lo que se muestra nace del seguimiento realizado por la cámara hacia la improvisada actuación del actor. Lo único que siguió un guion fue el final, que muestra una escena rodada de forma clásica, donde los actores saben lo que tienen que interpretar y, pese a que quizá no hay texto y aún continúan improvisando, no dejan de conocer el propósito de la escena. Esta despreocupación por seguir unas normas a rajatabla hace que se dé menos importancia al realismo, una prevención que por lo general suspendería cualquier tipo de giro de guion espectacular y podría ofrecer cierta sensación de frustración. Sin embargo, por otro lado más negativo, este juego que ayuda a que el actor aporte su trabajo de forma más original, inmersiva, como si estuviera realizando una búsqueda del tesoro, también podría dejar algunos cabos sin atar.

En el personaje interpretado por Guillaume Canet se aprecia la desesperación paternal por encontrar a su hijo perdido, pero ya no sólo por el hecho de que desconozca el porvenir del primogénito, sino porque en cierta manera siente un peso de culpabilidad al no haber estado ahí lo suficiente después de la separación. Este personaje muestra las reacciones humanas más básicas ante situaciones de desesperación, de forma conmovedora y paternal, con un final que abre un campo de reflexión sobre la difícil relación entre ley y moralidad, que podrían ser dos constantes de poder. La intención propuesta para la promoción de la película era decir que Guillaume Canet era un escenario en blanco para filmar. La pregunta ahora es: si no nos hubieran dicho eso, ¿Nos habríamos dado cuenta como espectadores? La interpretación de Canet resulta tan efectiva que apenas es perceptible que estamos ante un rodaje con un guion inexistente.

Perdido no posee la idea más original ni más sutil, pero la forma de llevarla a cabo, con ira fría y esperanza macabra, crean un thriller que quizá resulte simple en su forma pero efectivo en el fondo.


Perdido (Mon garçon, Francia, 2017)

Dirección: Christian Carion / Guion: Christian Carion, Laure IrrmannProducción: Christian Carion, Guillaume Canet, Philip Boëffard, Christophe Rossignon / Música: Laurent Perez del Mar / Fotografía: Eric Dumont / Montaje: Loïc Lallemand / Diseño de producción: Guillaume Watrinet  / Reparto: Guillaume Canet, Mélanie Laurent, Olivier de Benoist, Marc Robert.

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