BILLY ELLIOT (QUIERO BAILAR)

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La imposición a la regla

A estas alturas todo el mundo conoce el personaje de Billy Elliot, interpretado por un jovencísimo y talentoso Jamie Bell. La historia del niño que quiere dejar de lado el boxeo y dedicarse a la danza en un contexto socialmente duro y opresivo, llegó en el año 2000 de la mano de Stephen Daldry para darle al mundo más de una lección, entre ellas, que mientras seas fiel a ti mismo, no importa a lo que te dediques, todo el esfuerzo que emplees para alcanzar tus metas será recompensado. Y así es, pero nadie dijo que fuera un proceso fácil.

El niño británico tuvo que luchar desde el principio contra los prejuicios y las etiquetas latentes en el mundo que lo rodea y que se rige por un conjunto de normas y estereotipos de género. De esta forma, cuando el padre de Billy descubre la verdadera vocación de su hijo, siente auténtica fobia ante su posible homosexualidad.  “No son todos maricas. Algunos son fuertes atletas” dice Billy intentando sumar puntos a su favor. No es de extrañar que el chico haga este tipo de comentarios. En las películas (y desgraciadamente en la vida real) nos enseñan desde que somos pequeños que el color rosa es para niñas y el azul es para los niños, que “…los niños no bailan, boxean, juegan al fútbol”, y si eso por alguna razón no se cumple, tu condición sexual cambia automáticamente para pasar de ser un heterosexual “normalizado” que boxea, a un homosexual “extravagante” que baila. Desde luego no debería ser así y resulta que Billy, que es un chico bastante espabilado para su edad, es uno de los pocos varones en Gran Bretaña capaz de cuestionarse los patrones que se le han impuesto.

Pero también hay otros elementos que refuerzan los valores perseguidos por Billy. La forma inocente y delicada con la que Lee Hall (guionista de la película) trata este escabroso problema social de género es, a la vez que sencilla, inteligente.  Junto a Billy, Hall introduce el personaje de Michael, su mejor amigo. Este personaje actúa de manera pasiva y observa en silencio cómo la vida de Billy es cada vez más dura debido a su afición por el baile y su correspondiente reacción en las personas que lo rodean (adultas en su mayoría). Sin embargo, mientras que Billy no duda ni un momento de su orientación sexual e intenta ser fiel a sí mismo, Michael intenta aclarar la suya o, al menos, aceptarla. Sí, la homosexualidad de este personaje es silenciada por miedo al rechazo, una situación todavía bastante común y que no podía pasar desapercibida en una película como esta. Así, ambos personajes dan sentido a un discurso que habla del respeto y la tolerancia pero que también deja claro que en la sociedad de hoy en día quedan muchos miedos y etiquetas de las que debemos desprendernos.

Por otro lado, la figura del padre, que en un principio posee un punto de vista obstinado, acaba cediendo sin importarle otra cosa que el bienestar de su hijo. Para plasmar esto visualmente, Daldry utiliza el mismo plano para ambos. Cuando Billy decide definitivamente dedicarse a la danza, el director hace que corra por el medio de la carretera, que suba cuesta arriba dejando atrás sus inseguridades y miedos. De igual forma, cuando Jackie Elliot, su padre, logra comprender lo necesario que es el baile para su hijo y que su felicidad es más importante que sus propias fobias, Daldry le hace pasar por el mismo tramo convirtiéndose de manera simbólica en una barrera destinada a ser superada.

Al ritmo de la mítica Children of the revolution, Billy Elliot se revela ante este tipo de actitudes y comportamientos regalándonos una película inspiradora y modélica. Una película que habla sobre la constancia, la dedicación y la superación. Porque no importa el qué dirán. Cada uno puede ser lo que le dé la gana y Billy es la prueba de ello.

Patricia Marín Verdú


Billy Elliot (Quiero bailar)  (Billy Elliot, Reino Unido)

Dirección: Stephen Daldry / Guión: Lee Hall / Producción: Charles Brand, Greg Brenman y Jon Finn / Música: Stephen Warbeck Fotografía: Brian Tufano / Montaje: John Wilson / Diseño de producción:  Maria Djurkovic / Reparto: Jaime Bell, Julie Walters, Gary Lewis, Jaime Draven, Adam Cooper, Jean Haywood, Stuart Wells, Nicola Blackwell

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