WAKALIWOOD: CINE DE ACCIÓN EN UGANDA

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Da best of da best movies

Cuando se habla de grandes mercados cinematográficos, detrás de Hollywood siempre aparecen la cada vez más importante taquilla china y la gran industria de la India, liderada por Bollywood (cine hindi con sede en Bombay) y Kollywood (cine tamil producido en Kodambakkam). Pero muchos olvidan (o ignoran) que, si nos fijamos solo en la cantidad y no en el presupuesto, la segunda potencia mundial, por detrás de India y EEUU, se encuentra en Nigeria. Nollywood, que es el sobrenombre que recibe la industria nigeriana, produce una media de 1.200 películas al año con un presupuesto total de unos 25 millones de dólares. Es decir, unos 21.000 dólares por película para un sector que aporta más de 250 millones a la economía del país y da trabajo a casi un millón de personas. Si desconocemos que en África se encuentra una industria cinematográfica tan amplia e importante, ¿cómo y por qué íbamos a fijarnos en Wakaliwood, el cine de un pequeño barrio de la capital de Uganda? La respuesta la encontramos en los dos protagonistas de una historia digna, como se suele decir, de las mejores películas: Isaac Nabwana (I.G.G. Nabwana) y Alan Hofmanis.

I.G.G. Nabwana

Isaac Geoffrey Godfrey Nabwana nació en 1973 en Kampala, Uganda. De pequeño su único contacto con el audiovisual fueron las series americanas que veía de madrugada (cuando hay menos cortes de luz), una pintada callejera de Chuck Norris y las películas que le contaban sus hermanos, ya que él no iba al cine. Al llegar adulto se fue aficionando a las películas de acción, gracias al boom del formato doméstico, y se dio cuenta de que el cine africano (la mayoría de lo que le llegaba provenía de Nollywood) no estaba cubriendo ese tipo de películas de kung-fu, terror, persecuciones… Así que con 33 años se apuntó un par de meses a clases de informática, construyó un ordenador con piezas recicladas y aprendió a usar el croma colaborando en algunos videoclips. En 2010 rodó y montó, con un presupuesto de 120 dólares, Who Killed Captain Alex?, la primera película de acción de la historia de Uganda. El filme relata el enfrentamiento entre la “Tiger Mafia” y un ejército de “supa (coloquialismo de “súper”) commandos”. Los trípodes, las armas, el atrezzo… todo estaba realizado a mano con madera y piezas recicladas, de manera rudimentaria pero efectiva. Las localizaciones y el vestuario los pusieron los propios actores, que no son otros que los vecinos de Nabwana, y la “distribución” de las copias la llevaron a cabo ellos mismos, vendiéndolas a menos de un dólar por las calles de Kampala. Who Killed Captain Alex? se convirtió rápidamente en un éxito (a día de hoy lleva vendidas más de 10.000 copias) y su tráiler traspasó fronteras gracias a YouTube, lo que nos lleva a nuestro segundo protagonista.

A finales de 2011, Alan Hofmanis tenía 41 años. Había pasado toda su vida en Nueva York trabajando en pequeñas producciones de lo que hiciera falta: productor, director de fotografía, editor de sonido, director de arte, etc., sin encontrar estabilidad. Su novia le había dejado hacía dos semanas, después de que él comprara un anillo de compromiso. Una tarde, un amigo le enseñó el tráiler de Who Killed Captain Alex?. Hofmanis se quedó tan maravillado por las ganas y la pasión por hacer películas que desprendía el clip que, dos semanas después, estaba en Kampala buscando a Nabwana. Desde entonces, el mzungu (término ugandés para referirse a los occidentales) se ha convertido en uno más dentro de Ramon Film Productions, la productora que monopoliza Wakaliwood. Hofmanis ha ayudado a conseguir fondos, a distribuir películas por todo el planeta y, además, ha trabajado como actor en varias de ellas. La última (Nabwana ya lleva más de 40 a sus espaldas), Bad Black (2016), pasó por Sitges, San Sebastián y Madrid el pasado mes de octubre, tras una gira mundial que les ha llevado a alzarse con el premio del público y el de mejor director de acción en el festival de género más longevo de EEUU, el Fantastic Fest de Austin.

Bad Black es un buen resumen de la filosofía de Wakaliwood y de las constantes de su director, I.G.G. Nabwana. Una producción con medios casi nulos en la que se nota un trabajo de montaje brutal, unas coreografías de acción sorprendentes, efectos digitales infames, los giros telenovelescos de guion y un sinfín de referencias al cine de género, desde “el Schwarzenegger ugandés” del prólogo hasta el niño llamado Wesley Snipes. Pero las referencias no se quedan ahí, y otras obras del autor como Who Killed Captain Alex?, Rescue Team (2011) o The Return of Uncle Benon (2011) también reciben el chascarrillo del omnipresente VJ, quizá la característica más destacable de las películas de Wakaliwood. El VJ, o Video Joker, es un comentarista (llamado Emmie Bbatte) que va haciendo bromas durante la película. Pisa los diálogos, traduce al inglés, explica la trama, se mofa de los actores, juega con el público y, sobre todo, se ríe cada dos por tres imitando a James Brown. Es decir, mientras estás viendo la película, hay un tío hablando sin parar, diciendo chorradas todo el rato. Como si fuese el montaje del director y éste estuviese borracho con los colegas en su casa. Y lo cierto es que se convierte en el complemento perfecto para convertir a la película en una experiencia festiva que trasciende las convenciones cinematográficas tradicionales. ¿No es eso cine vanguardista?

Alan Hofmanis, “Wesley Snipes” y Ebola Hunter

Si quieres apoyar a Nabwana, Hofmanis y a sus vecinos de Wakaliga, puedes donar en este enlace. Por ejemplo, por 5 dólares te puedes convertir en productor ejecutivo de Tebaatusasula: Ebola (Ebola Hunter), la próxima película que están preparando desde Uganda y que contará con escenas rodadas con los móviles del público de la reciente gira mundial de Bad Black. Su protagonista será Hofmanis como “Jesucristo supa commando”. No digo más.

Fran Chico
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