PAQUITA SALAS

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¡Déjenle sitio!

La calurosa acogida por parte del público del primer proyecto cinematográfico de “los javis” (Javier Calvo y Javier Ambrossi), La llamada, nos hace replantearnos una vez más la escasa variedad de protagonistas que encontramos en el sector audiovisual. Antes de lanzarse al cine, estos chicos presentaron el proyecto en el Teatro Lara con una pintoresca representación donde mezclaban monjas, reaggeton y el despertar sexual, una obra teatral que habla de encontrar tu lugar en el mundo, de darte el placer de conocerte a ti mismo y saber en qué te quieres convertir. Su webserie Paquita Salas, lanzada en 2016, sigue el mismo camino.

Paquita Salas (Brays Efe) es una representante de actores a la que le cuesta adaptarse a los nuevos medios y quedó anclada en esa etapa rancia de la televisión española de los 90 dominada por los programas de Jose Luis Moreno. Tras la marcha de su actriz más exitosa (Macarena García), Paquita, con la ayuda de su secretaria Magui (Belén Cuesta), tratarán de mantener su empresa en el mercado de representación de actores.

La webserie está rodada como falso documental (un género poco explotado en España), donde la acción se intercala con pequeñas entrevistas a los personajes frente a la cámara que enriquecen la personalidad de los mismos y refuerzan las tramas. Durante el desarrollo de las tramas los personajes no miran directamente a la cámara (como si ocurre en la serie The Office (2005-2013) una de las pioneras en la técnica del falso documental) de esta manera la cámara no tiene un poder narrativo, tan solo se utiliza en las escenas donde se realizan las entrevistas.

El tratamiento del personaje de Paquita, interpretado por un hombre, está tratado con una seriedad que propicia el llamado “pacto de ficción” por parte del espectador – el público ve a una señora y no a un travesti en todo momento- Paquita nos recuerda a una señora (donde señora funciona como adjetivo perfectamente ilustrado por Terelu Campos) y se le coge cariño con facilidad. Es cierto que el estilo de falso documental favorece el tratamiento de las miserias humanas como vimos en la serie The Comeback (2005) que satiriza los reality shows haciendo del propio programa un documental que muestra las intimidades de dichos productos televisivos. De esta manera, cuando Paquita se entera del cambio de agencia de Macarena García, el personaje se oculta en un baño para asimilar la noticia. La cámara no le abandona ni un minuto y sigue filmándola con la puerta del baño entreabierta. Este recurso hace que los espectadores entiendan la decisión, hay representantes mejor preparados que Paquita, el público empatiza con ambos bandos haciendo la situación más incómoda.

Otra similitud con La llamada es la frescura que despiertan ambos proyectos, como consecuencia de una equilibrada libertad en la dirección actoral. En varias ocasiones, dentro de las escenas, dejan hueco a la improvisación. Cuando se logra la frescura, la naturalidad viene de la mano, aspecto que está intrínseco en la trama. En Paquita Salas los personajes luchan por aquello que quieren y, aunque fracasen, son capaces de adaptarse a sus nuevas circunstancias y reorganizar sus metas. Todo es cuestión de encontrarse a uno mismo. Al final Paquita recibe “la llamada” aunque no es tal y como ella se la espera.

                                                                                                                                                          Silvia Estévez

Paquita salas (España)

Dirección: Javier Calvo y Javier Ambrossi (creadores) / Guión: Javier Calvo, Javier Ambrossi / Productora: DMNTIA / Fotografía: David Echevarría Muñoz / Música: Alberto Jiménez, El buen hijo / Reparto: Brays Efe, Belén Cuesta, Lidia San José, Álex de Lucas

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