VERGÜENZA

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La vergüenza del otro

La nueva serie realizada por Movistar + llega a las pantallas en forma de comedia. No solo a la televisión, sino que llega a toda pantalla susceptible de ser colonizada por internet y su plataforma. El mapa que cartografía el audiovisual actual hoy en día no tiene límites predeterminados como hace unos años, y es por esto que Juan Cavestany (Gente en sitios, 2013; Esa sensación, 2016) y Álvaro Fernández Armero (Todo es mentira,1994; Las ovejas no pierden el tren, 2014) han podido realizar un proyecto que llevaban años cargando a sus espaldas. La propuesta es Vergüenza, una solución fresca para un panorama nacional que había relegado el lugar de la comedia a series como La que se avecina (Alberto Caballero y Laura Caballero, 2007-), heredera de la primigenia Aquí no hay quien viva (2003-2006). La fórmula en estas series era bien conocida: explotar las situaciones cotidianas de una comunidad de vecinos pero llevando al paroxismo cada uno de esos acontecimientos. Como en las comedias de puertas en que los personajes entran y salen a escena de forma teatral, los creadores consiguieron llenar las carcajadas del espectador español hasta día de hoy; y, con sus comunes y a la vez excéntricos personajes han desnudado a la sociedad que los moldea. Otra serie de éxito en la televisión generalista fue Aída (Nacho García Velilla, 2005-2014), una comedia de situaciones rodada en estudio que practicaba el humor a través de las historias de un barrio periférico. En este registro la comedia en televisión parecía estar más que viciada, puesto que no entraba en sus horizontes ni un solo soplo de novedad a los ojos del espectador hastiado que, seguramente, encontraba la comedia en otros lugares.

Vergüenza, por su parte, es una serie que tiene nexos de unión con anteriores incursiones de calidad aunque minoritarias. Por un lado con ¿Qué fue de Jorge Sanz? (David Trueba y Jorge Sanz, 2010) y por otro lado con El fin de la comedia (Ignatius Farray, Miguel Esteban y Raúl Navarro, 2014 y 2017), deudora esta última de Louie (Louis C.K., 2010-2015). El humor en estas dos series de televisión surge de la autoparodia de sus protagonistas, Jorge Sanz para una e Ignatius Farray para la otra, personajes retratados desde el irónico e hilarante patetismo con el que afrontan sus aventuras y desventuras del día a día. Si La que se avecina o Aída son series elaboradas en estudio, las que abordamos ahora tienen una concepción naturalista y apuestan por mostrar escenarios reales, por salir a la calle y respirar. Y es que no solo respiran los espacios, también lo hacen unos personajes de mayor peso en la pantalla, no solo porque sea menor el reparto actoral, sino porque están modelados aportando una dimensión más humana que caricaturesca, por desastrosas o surrealistas que puedan ser sus vidas.

Vergüenza

Vergüenza pone la lupa sobre una pareja en crisis, pero no una pareja cualquiera, sino una pareja formada por unos individuos tremendamente torpes y con serios problemas para encajar socialmente. Malena Alterio interpreta a Nuria, una mujer miedosa e insegura que encuentra en la exacerbación de sus defectos la inestabilidad laboral. Javier Gutierrez, por su parte, da vida a Jesús, un fotógrafo de bodas que se cree artista, tan experto en inglés como Shakespeare y poseedor de las más perfectas cualidades éticas y morales de nuestro tiempo, pero es todo lo contrario: un ser irracional y egoísta que no sabe ver por la mirilla. El Jesús de Vergüenza parece una vida alternativa de alguna realidad paralela de Álvaro, el protagonista de El autor (Manuel Martín Cuenca, 2017) que interpreta el mismo Javier Gutierrez y que ahora mismo puebla las pantallas de nuestro cine. Un ser díscolo por incapacidad.

A la sombra de dos personajes tan intensamente desesperantes se pone en marcha una serie elaborada para incomodar desde el minuto uno. El cliché que dice que la comedia es tragedia más tiempo, aquí es aniquilado, la comedia surge del inmediato de unos personajes que no paran de meter la pata hasta el fondo. El drama se hace humor tan rápido que el espectador tiene que asimilar con risa nerviosa el mal trago que pasan sus personajes a cada escena. A la pareja siempre le sale el tiro por la culata y bordan unas interpretaciones tan reales que dan ganas de esconderse en el asiento. Pura vergüenza ajena.

La manera en que se forjan cada una de las desdichas de esta pareja están realizadas con esmero y resueltas de forma original, no obstante, poco a poco la serie se convierte en un carrusel dantesco y masoquista que no guarda nada nuevo en la próxima vuelta. Tal vez por eso uno de los mejores capítulos de la serie sea el episodio número 8 en el que parece que todo le va a salir bien a la pareja, generando un anticlímax muy efectivo y enriquecedor. Con todo, Vergüenza es una serie rodada como una película de cuatro horas que se disfruta y que invita al espectador a reírse desde el humor extremo, y que funciona como un espejo del ridículo más cercano y reconocible. A todos la vergüenza nos sonroja, pero lo que sufrimos es el esperpento de la vergüenza del otro.


Vergüenza (España, 2017)

Dirección: Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero / Guion: Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero / Producción: Enrique López Lavigne, María Angulo, Fran Araújo, Ismael Calleja, Javier Carneros, Juan Cavestany, Domingo Corral, Álvaro Fernández Armero, Felipe Pontón para Movistar+/ Música: Miguel Malla, Aaron Rux / Montaje: Raúl de Torres / Fotografía: David Azcano / Reparto: Javier Gutierrez, Malena Alterio, Vito Sanz, Miguel Rellán, Lola Casamayor, Ana Adams, Estrella Olariaga, Francisco Reyes.

 

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