HANDIA

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El gigante gris

Handia es una película que viaja de ida y vuelta, de lo recóndito de un caserío de Guipúzcoa a todas partes, de lo particular a lo general y viceversa. El filme dirigido por Jon Garaño y Aitor Arregi es un proyecto ambicioso y, probablemente, su principal problema sea el ansia de querer contarlo todo, el deseo de diseccionar al personaje e invocar el tiempo de tantos lugares. La película se inspira en la vida de Miguel Joaquín Eleizegui, más conocido como “el gigante de Altzo”  (llegó a medir 2,42 metros de altura), que se dedicó a mostrar su anomalía al resto del mundo. La dupla de directores convierte el cariño hacia el personaje real en mito, en fábula, en leyenda.

En pleno siglo XIX y con las Primeras Guerras Carlistas cercenando familias se inicia, prometedora, la cinta. De ahí en adelante, el metraje coge ritmo de diligencia en una road movie a la que le sobran kilómetros. El hermano mayor, Martín (Joseba Usabiaga), vuelve de la guerra y descubre su América en el hermano menor, Joaquín (Eneko Sagardoy). El pequeño de la familia se ha convertido en un gigante que nunca ha salido de la aldea. Un monstruo invisible para el mundo, una gallina de los huevos de oro que, desde lo grotesco y lo exótico, ofrece una oportunidad de independencia a la familia gracias a sus dones y el misterio que los envuelve. “La gente está dispuesta a pagar por aquello que nunca ha visto” se dice en un momento de la película. Y así es, hasta que el problema de la identidad y la dignidad entra en juego y la historia se convierte en lucha por la visibilización, por la normalidad, por el amor. El hombre elefante (David Lynch, 1980) y La parada de los monstruos (Tod Browning, 1932) pueden venir a la memoria del espectador ambulante que se haga preguntas sobre la condición humana. “El gigante de Altzo” es un personaje a medio camino entre el Antiguo y el Nuevo Régimen que, en su condición no reglada, no encuentra cobijo para su corazón en las grandes ciudades, donde sólo es una bestia de feria. Un monstruo gris que no entiende de los colores más allá de la tristeza.

La fotografía preciosista regada por Javier Agirre genera una experiencia física demasiado gris  (como el gigante) para ser emocional. Hay algo de aspereza y de elegancia al mismo tiempo en una obra que no termina de crecer tanto como su personaje. Al contrario que Loreak (2014), un filme de recovecos, pausado y equilibrado, capaz de hacerse a sí mismo en cada plano, Handia se deshace, se deshoja como un árbol en otoño. Eso sí, dejando una estampa preciosa por el camino y las ganas en la retina de que Jon Garaño y Aitor Arregi sigan haciendo cine.

Enrique Pérez Acosta

HANDIA (ESPAÑA, 2017)

Dirección: Jon Garaño y Aitor Arregi / Guión: Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga y Andoni de Carlos/ Producción: Xabier Berzosa, Iñaki Gómez e Iñigo Obeso para Irusoin, Moriarti Produkzioak y Kowalski Films/ Montaje: Laurent Dufreche, Raúl López / Música: Pascal Gaigne / Fotografía: Javier Agirre / Diseño de producción: Mikel Serrano / Reparto: Joseba Usabiaga, Eneko Sagardoy, Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Aia Kruse, Iñigo Azpitarte…

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