EL TERCER ASESINATO

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La verdad del gesto

El tercer asesinato comienza con un hecho. A la orilla de un río, con la violencia de una llave inglesa contra la cabeza y un bidón de gasolina, Misumi asesina a su antiguo patrón y quema el cadáver. Si en lugar de un thriller judicial atípico fuera una partida de Cluedo, la película ya habría terminado. El asesino ha sido arrestado y está a la espera de ser juzgado y condenado a muerte (en Japón existe la pena capital con el apoyo del 80% de la población). Pero falta el móvil, ¿por qué asesinó Misumi a su patrón? La fiscal afirma que para robarle la cartera y así lo ha confesado el propio Misumi. Pero, ¿podemos creer en el relato de su confesión?, ¿podemos creer en las imágenes que vimos? Y, sobre todo, ¿existe alguna Verdad?

A lo largo de El tercer asesinato los distintos y contradictorios relatos de Misumi se suceden confesados con total sinceridad. La versión inicial del robo cambia tan pronto como Shigemori, su nuevo abogado, encuentra en ella algunas incongruencias. A partir de entonces, en cada encuentro con él, Misumi realizará una nueva confesión. Apenas se reúnen media docena de veces, el resto del tiempo acompañamos al abogado en su investigación, pero cada encuentro articula la historia y la bifurca en otra nueva dirección. Al final, incluso dudamos de cuanto habíamos creído y visto hasta el momento. Sin embargo Misumi parece de todo menos un mentiroso.

Interpretado por Koji Yakusho, el actor fetiche de Kiyoshi Kurosawa, Misumi parece una cáscara de nuez desalojada (“una vasija vacía” le llaman en la película). Un antiguo y arrugado continente, en cualquier caso, que ha sido vaciado de cualquier contenido; incluso del viejo concepto de la Verdad. Aun si hubiese algo allí dentro, alguna verdad, no podríamos asomarnos a ella. Salvo por la escena inicial del crimen (suponiendo que no fuera una ensoñación o reconstrucción) compartimos el punto de vista de Shigemori. Y en sus encuentros con Misumi sólo le veremos a través del cristal que los separa y los refleja y proyecta al uno en el otro (atención a la imagen final).  Pocas veces un director ha sabido extraer del plano-contraplano en un espacio cerrado y de un cristal entre dos personajes tanto significado con sus encuadres como aquí logra Hirokazu Koreeda.

A medida que creemos acercarnos al interior de Misumi y de la verdad de los hechos, menos seguros estamos de que no sea Shigemori quien está volcándose en él. Proyectando sus dramas y relaciones familiares y los de la víctima (aquí reaparece el Koreeda experto en relaciones paterno filiales) en los de Shigemori, quien tiene una hija a la que apenas conoce y mantuvo una peculiar relación con la hija del asesinado. Y es que, aunque Misumi sea una cáscara de nuez, en ella caben un universo infinito e infinitas versiones de una misma historia.

Aunque los hechos son siempre los hechos, nos recuerda El tercer asesinato, los hechos se hacen. Debajo de cada mentira hay un acto de verdad, así como en las lágrimas fingidas de la hija de Shigemori hay una declaración verdadera. Y si existe alguna verdad en aquel recipiente vacío que es Misumi, esta se encuentra antes en sus actos y en sus manos que en sus palabras: en su performance. En el fondo no importa tanto el motivo del crimen como el motivo de cada uno de los relatos y de los gestos y la fisonomía de Misumi, que son mostrados con transparencia y sin subrayados por parte de Koreeda. Una actuación que hace la verdad siempre de acuerdo a su interlocutor y evolucionando con él.

Hoy que tanta fortuna hizo ese término de la “posverdad”, la historia de El tercer asesinato nos recuerda que desenmascarar la certeza como un artificio no implica que la verdad deba estar en manos de las estrategias judiciales y los intereses individuales, sino que la devuelve a su origen: la complejidad de las relaciones personales, la confianza y la necesidad de creer. No hace falta más para construir un complejo relato sobre las diferencias entre la ley, la justicia, la inocencia y la verdad, con la pena de muerte como un límite que nunca habría que traspasar.


El tercer asesinato (Sandome no satsujin; Japón, 2017)

Dirección: Hirokazu Koreeda (Kore-eda Hirokazu) / Guión: Hirokazu Koreeda / Producción: Matsuzaki Kaoru y Taguchi Hijiri para GAGA CORPORATION / Música: Ludovico Einaudi / Montaje: Hirokazu Koreeda / Fotografía: Takimoto Mikiya / Diseño de producción: Yohei Taneda / Reparto: Masaharu Fukuyama, Kôji Yakusho, Suzu Hirose, Yuki Saito, Kotaro Yoshida

 

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