EL AMANTE DOBLE

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El sexo duplicado

La premisa argumental de El amante doble (François Ozon, 2017) llega en el mejor momento a España tras el boom twittero que ha provocado Manuel Bartual con su historia de hombres “duplicados”. La liga en la que juega François Ozon está a años luz de la del dibujante español pero conviene recalcar estas casualidades que ejercen como valor añadido a la hora de promocionar y distribuir una película.

La película de Ozon juega a ser una secuela no oficial de Joven y bonita (2013). Protagonizada también por Marine Vacth, Ozon deja pequeños detalles de lo que podía haber sido la vida anterior de su personaje principal, Chloé, una antigua modelo que consiguió hacer fortuna en su vida anterior a costa de serios problemas psicológicos con los que ahora tiene que lidiar. El símbolo más evidente de la relación entre Joven y bonita y El amante doble es la forma con la que Chloé paga a su psiquiatra, mediante fajos de billetes arrugados y cogidos casi al azar entre la gran cantidad que, se intuye, ha ganado ejerciendo de modelo. Su alter ego Isabelle, en Joven y bonita, guardaba el dinero que le pagaban por sus servicios de prostituta de lujo en fajos similares. Un dinero que no necesitaba ni llenaba el vació que sentía durante esa situación previa a la llegada a la vida adulta. Tampoco parece que aquí Chloé esté consiguiendo mucho con la pasta floja que suelta en sus sesiones con el psicoterapeuta (Jéremie Renier), que podría tratarse de la misma pasta fácil que ganaba Isabelle mediante servicios sexuales.

Aclarada la premisa y bien presentados los personajes, la película se adentra en el thriller psicológico con elevados elementos de erotismo y alguna que otra punzada de terror. La película ya lo anticipa en su inicio cuando funde la vagina de Chloé, examinada por una ginecóloga, y el ojo lloroso desquiciado de ella misma. Chloé busca explicaciones a través del sexo con el doble del hombre con el que convive. Ni siquiera el erotismo más desenfrenado le da avisos acerca del pozo en el que se está metiendo.

La película coge elementos propios de Enemy (2013), adaptación que dirigió Dennis Villeneuve de la novela El hombre duplicado (2002), de José Saramago, para el puzle psicológico en el que Chloé se pierde al no saber lidiar con su capacidad sexual e intelectual ante la aparición de hombres idénticos, y se inspira en el cine de Roman Polanski (Repulsión, El quimérico inquilino) para su pura inmersión en un género que llega a acercarse sin pudor al terror. El giro de género que establece Ozon al virar del drama al terror con el thriller psicológico como transporte entre ambos no está bien hilado y la puesta en escena y montaje en su tramo final se basa en una sucesión de secuencias oníricas en las que no hay respeto por el ritmo pretendido. Es como si el director quisiese condensar su mensaje final dentro de un sueño de Chloé que tiene una estructura totalmente diferente del mundo onírico que ha utilizado para contar su historia. Porque son sueños, ¿no?

Carlos Rodríguez Martínez de Carneros

 El amante doble (L’amant double, Francia)

Dirección: François Ozon / Guión: François Ozon, Philippe Piazzo (Novela: Joyce Carol Oates) / Música: Philippe Rombi / Reparto: , Jérémie Renier, Jacqueline Bisset, Myriam Boyer, Dominique Reymond, Fanny Sage, Jean-Édouard Bodziak, Antoine de La Morinerie, Jean-Paul Muel, Keisley Gauthier, Tchaz Gauthier, Clemence Trocque, Guillaume Le Pape, Benoît Giros

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