ENTREVISTA A VÍCTOR CABACO – ‘VITORIA, 3 DE MARZO’

El silencio de un pañuelo blanco ensangrentado

El día 3 de marzo de 1976 Vitoria-Gasteiz fue víctima de uno de los sucesos más escandalosos de la llamada Transición. Pocos meses después de que el dictador Franco muriera y de que se cerrara una de las etapas más oscuras de la historia de España, las últimas coletillas del régimen impedían que la sociedad avanzase hacia un país libre. La Huelga General convocada para la fecha que da nombre a la película dirigida por Víctor Cabaco (Santander, 1967) congregó a 4000 trabajadores en la iglesia de San Francisco de Asís, donde 5 personas murieron y más de 100 resultaron heridas, la mayoría de bala. El ejercicio de memoria reivindicativa que el director cántabro lleva a cabo con su film pretende que los sucesos no queden en el olvido y que se reabra el debate en la sociedad, puesto que a día de hoy ningún dirigente ha reconocido ni asumido la responsabilidad de lo ocurrido.

Entrevista a Víctor Cabaco - Revista Mutaciones

Desde el mismo inicio de la película dejáis claro que partiendo de los acontecimientos reales que ocurrieron en aquel 3 de marzo de 1976 habéis decidido contar los sucesos a través de la ficción. ¿Qué os ha impulsado a friccionar los sucesos y a descartar el documental?

Decidimos hacer una película de ficción porque pensábamos que para el público joven sería mucho más accesible empatizar con la historia que rodando un documental. Sobre todo, por acceso. Los documentales tienen un recorrido más pequeño en salas. En cambio, normalmente la ficción suele tener más difusión en televisiones, en el mismo cine, en festivales… Partiendo desde la ficción hemos personalizado más la masacre que pretendemos denunciar. Pienso que con una película como Vitoria, 3 de marzo los espectadores empatizarán más con los personajes, con Begoña y su entorno familiar. Hacer una película de ficción te acerca más a los sucesos, a la historia, y te da opción a darle una intención y posicionamiento específico. El documental tiene de un carácter más descriptivo que no nos interesaba tanto.

A parte de dar a conocer a las nuevas generaciones y a los jóvenes los trágicos sucesos que todavía hoy siguen sin aclararse, en el film se respira un espíritu de reactivar el debate en la calle. ¿Plantea la película como un instrumento de agitación social?

Mucha gente todavía hoy en día desconoce lo que ocurrió, por eso es muy importante mostrar a la sociedad mediante un documento audiovisual aquella situación extrema. Hemos incluido imágenes en Super8 y grabaciones reales de las conversaciones entre los policías que se registraron aquellos días. De esta manera, nos hemos acercado más a nuestro cometido, partiendo de la realidad para crear una ficción y dar a conocer los hechos para reivindicar esa memoria silenciada durante años en Vitoria y en todo el país.

¿Habéis tenido fácil acceso a las imágenes y a los audios? ¿Cómo ha sido la labor de documentación?

Las grabaciones son de dominio público y cualquier interesado puede buscarlas y encontrarlas tranquilamente en internet. Muchas de las imágenes en Super8 nos las han cedido ciudadanos que en aquella época se dedicaba a registral la capital alavesa. Por poner un ejemplo. Había un cura que tomaba imágenes y que tenía mucha documentación gráfica de la vida de en la ciudad, de las fábricas… Por otra parte, hemos investigado también muchísimo en los archivos vasos y de Vitoria para conseguir todas estas reliquias y poder incluirlas en la película.Entrevista a Víctor Cabaco 2 - Revista Mutaciones

 

A la hora de construir el guion, ¿habéis tomado como referencia testimonios directos de las personas que vivieron la masacre del 3 de marzo?

Uno de los guionistas es miembro de la “Asociación 3 de marzo” y tiene relación directa con la mayoría de los que sufrieron la masacre. Aun así, muchísima gente se nos ha acercado durante el rodaje a contar sus pequeñas historias y sus experiencias de la brutalidad policial ocurrida en aquellos días de 1976. También hubo quien nos dijo que las secuencias que estábamos rodando no sucedieron exactamente allí, sino un par de calles más abajo, por ejemplo. Los figurantes se nos acercaban para mostrarnos cuales eran los atuendo que llevaban vestidos justo aquel día… Anécdotas que eran constantes y que por supuesto han enriquecido la película.

Una y otra vez agradecéis sobre todo la colaboración de todo el pueblo de Vitoria…

Nosotros pedimos a diferentes asociaciones para conseguir gente para la figuración. Es una película que no tiene mucho presupuesto y en su momento pedimos al pueblo de Vitoria, a los ciudadanos, su colaboración. Nuestra sorpresa fue que se apuntaron unas 400-500 personas. Crearon un ambiente espectacular, puesto que muchos de los momentos en los se requería una gran cantidad de extras han sido rodados mientras los figurantes entonaban canticos espontáneamente.

Centrándonos en la propia película, en la primera secuencia las imágenes reales de 1976 irrumpen directamente en la pantalla y rápidamente se fusionan con las rodadas por vosotros. ¿Cómo habéis planteado el trabajo la luz y la fotografía para intentar purificar la imagen y acercaros lo más posible a los documentos Super8?

La labor del director de fotografía se basó en trabajar en el etalonaje siempre mirando las grabaciones de archivo. Los colores y todo el material gráfico, sin embargo van evolucionando durante la película hasta concluir en el claroscuro. Hacia el blanco y negro, pero también queriendo resaltar el color rojo. De la alegría colorida a la tristeza degradada. Los responsables del vestuario, maquillaje… todos han trabajado en la misma dirección.

Entrevista a Víctor Cabaco 3- Revista Mutaciones

Has mencionado que todo está orientado a la masacre final. Todo nos lleva al estallido final, donde se acelera el montaje, la tensión y la represión…

La película es una historia de cambios. El film comienza en unas claves muy distintas a las que termina. La masacre final cambia totalmente a los personajes, quienes están construidos de manera que evolucionan convulsivamente. Narramos ocho días hasta llegar a los hechos del 3 de marzo y hemos tenido que ir hablando con ellos para fueran conscientes de su evolución hasta llegar a la fecha señalada.

La acción se narra a través de Begoña, es el personaje que une las distintas historias en la película. ¿Por qué utilizar a una chica joven de 18 años guiar la película?

Begoña es una adolescente que simboliza el despertar. Es joven, tiene ganas de vivir, tiene ambiciones… pero su vida se ve afectada de repente. Es una especie de Vitoria. Tanto ella como su entorno familiar nos permiten ver un reflejo de la sociedad de la Transición: cómo eran los obreros, los empresarios, cómo se hacían las asambleas… Digamos que Begoña es quien articula la película y nos da una visión de todo lo que tiene a su alrededor. Nos permite conocer muchos de los matices de aquella época, de lo que ocurría en las calles, en las familias…

La última imagen de Begoña, la que cierra la película, es una imagen simbólica, metafórica…

Diría que es, sobre todo, poética. La imagen que define la película. Begoña nos representa a todos. Es la imagen de la lucha contra las injusticias.

Entrevista a Víctor Cabaco 4 - Revista Mutaciones

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