EL JOVEN AHMED

La pureza del amor

La vulnerabilidad de la infancia (y también de la adolescencia), el empoderamiento femenino y las incertidumbres del migrante representan las patas del trípode que sostiene la visión de los hermanos Dardenne. Tres temáticas que no se presentan de manera aislada en cada obra, sino que son atravesadas por narraciones repletas de humanidad. Así, por ejemplo, en su anterior trabajo La chica desconocida (2016), el sentimiento de culpa de Jenny le llevaba a indagar en la identidad de la mujer que había sido asesinada en las inmediaciones de su clínica, a la par que se enfrentaba a la condescendencia de la sociedad y al sosiego institucional. La chica desconocida honraba la valentía de una mujer a la vez que desvelaba el turbio mundo de la migración ilegal.

El joven Ahmed - Resvista Mutaciones

En El joven Ahmed, los Dardenne vuelven a enfocarse en los conflictos de la adolescencia. Ahmed, un musulmán de trece años que considera la inmolación de su primo un digno sacrificio, sigue de manera estricta la palabra del Corán y la doctrina del imán de su mezquita. Los ideales morales y espirituales de pureza de Ahmed confrontan con el comportamiento de su profesora de refuerzo escolar, a la que le preocupa que el adolescente esté siendo manipulado. En su última charla, Ahmed le niega leer el Corán en clase porque no está permitido hacerlo a mujeres. El desenlace a la ira de Ahmed deriva en un conato de apuñalamiento a la profesora y el encarcelamiento del joven.

De nuevo, los directores belgas se sirven de dos artificios para apuntalar la narración. Por un lado la fragilidad de un adolescente al que maneja un sistema adulto perverso. Por otro lado, una mujer empoderada que decide enfrentarse a una injusticia independientemente del peligro que suponga.

El proceso redentor de Ahmed pasa por el cuestionamiento de todos aquellos dogmas inculcados. En la granja donde comienza a colaborar descubre que cuidar animales no tiene por qué ser un acto impuro o que saltarse alguna oración a lo largo del día no le convierte en pecador. El amor constituye el último paso hacia la expiación.

El joven Ahmed - Resvista Mutaciones

Sin embargo, como suele ser habitual en el cine de los hermanos Dardenne, El joven Ahmed recela de verdades absolutas o afirmaciones irrebatibles. Todo lo contrario. En la última película de los Dardenne florecen numerosas cuestiones para el espectador. ¿Es Ahmed un peligroso terrorista o un adolescente desorientado? ¿Puede el descubrimiento del amor combatir el dogma religioso? ¿Puede existir inocencia hasta la juventud? ¿Cómo debe una sociedad proteger a los más jóvenes?

Sin renunciar a ninguno de sus preceptos cinematográficos —una cámara que no se desprende de su protagonista, los barrios obreros que ilustran todas sus películas, una iluminación que tiende a la austeridad y la contención en la actuación para potenciar el realismo de la narración— los Dardenne vuelven a servirse de la culpa y el perdón como ocurriese con El hijo (2002), donde un padre se cruzaba con el asesino adolescente de su único hijo. Si aquella entremezclaba la deriva de los sentimientos de un padre entre la venganza y el perdón, El joven Ahmed supone la transformación del odio sembrados en un adolescente. En ambas el interés no radica en las causas que llevan a la exclusión y el castigo, sino en los motivos para alcanzar el amor.

El joven Ahmed (Le Jeune Ahmed, Bélgica, 2019)

Dirección: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne / Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne / Reparto: Idir Ben Addi, Olivier Bonnaud, Myriem Akheddiou, Victoria Bluck, Claire Bodson, Othmane Moumen / Producción: Adrienne D’Anna, Jean-Pierre Dardenne,  Luc Dardenne, Tanguy Dekeyser Denis Freyd Delphine Tomson Arlette Zylberberg / Fotografía: Benoît Dervaux / Montaje: Tristan Meunier

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