EDITORIAL #12

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Où est la beauté?

Se cumplen cincuenta años de Mayo del 68, ese momento que no cambió realmente “nada” pero después del cual “nada” volvió a ser igual. Probablemente sea una de las razones por la que los años sesenta son la década más efervescente y compleja de toda la historia del cine a nivel mundial. Dejando por el momento de lado a las nuevas olas cinematográficas (será inevitable nombrar a la Nouvelle Vague), si la guerra de Vietnam fue la guerra cinematográfica, el Mayo del 68 francés fue el cine hecho política y la política hecha cine. Godard, Truffaut, Polanski y el recientemente fallecido Miloš Forman, entre otros, detuvieron, por compromiso con el movimiento revolucionario que inundaba las calles de París, un festival de Cannes (justo en la proyección de Peppermint Frappé de Carlos Saura ) que este mayo volverá a celebrarse en la ciudad balneario de la costa francesa. Da la casualidad de que el primero de estos nombres regrese, como lo hace el propio mayo, tan reconocible como siempre, tan distinto como nunca.

La beauté est dans la rue, lema que acompañaba el cartel de una reinventada Libertad guiando al pueblo (Eugène Delacroix, 1830) en forma de una joven estudiante lanzando un ladrillo, quizás sea el lema de Mayo del 68 que mejor ha sobrevivido a estos cincuenta años. “La belleza está en la calle”. La lucha, la justicia, lo que queremos y amamos, el mundo, todo está allí fuera y hay que ir a por ello. Medio siglo después, ¿qué ha sido de esa belleza? ¿Dónde está la lucha, la justicia, la igualdad, la gente, la vida, el cine? Mientras que en Mayo parecían tener la respuesta, aunque salieran a buscarla y no llegaran a encontrarla del todo. A día de hoy seguimos buscándola. Cada vez es más difícil, y probablemente estemos cada vez más lejos, pero hay que seguir buscando, seguir preguntándose dónde está la belleza. Où est la beauté?

Cada persona tiene el deber de hacerse esta pregunta. Nosotros, como críticos, no tenemos otro remedio (y tampoco querríamos hacerlo de otro modo) que intentarlo a través del cine.  De pensarlo, acompañarlo, analizarlo y criticarlo. En estas páginas impresas con un tipo de tinta llamada HTML hablaremos, por si no se había notado, de Mayo del 68 mediante nuestro Especial. Aparecerán en él Godard, Rivette y, por partida doble gracias a Estrenos, Vardá o Phillip Garrel. Pero no se trata aquí de recordar el pasado sino de utilizarlo para preguntar desde el presente hacia el futuro. Por eso nos parece esencial que también aparezcan este mes tanto el estreno de A fábrica de nada (Pedro Pinho) como el documental No intenso Agora (João Moreira Salles), que se exhibe estos días precisamente en DocumentaMadrid.  No nos olvidamos de seguir preguntándonos por un tema tan espinoso como el #Metoo y el debate entre Autoría y mensaje mediante la continuación de nuestro Ecos. Tampoco de los Festivales, los sujetos más preguntones del mundo del cine y por los que seguimos y seguiremos interrogando a sus más atrevidos componentes. Tras los programadores Enric Albero y Javier H. Estrada, ahora les toca el turno a los directores de Filmadrid, Nuria Cubas y Fernando Vilches.

Si hay algo que impediría llegar un día a responder a la pregunta que forma el título de este editorial sin duda sería perder algo que nos planteamos como fundamental desde el principio, hace ya once meses y once números: la diversidad. Por eso, no dejaremos de hablar de películas como Han Solo, la atropellada producción de Disney cuyo rodaje, en vez de la historia del mercenario espacial más famoso del mundo, es digno de adaptación del Quijote. Tampoco de series como The Terror (Edward Berger, AMC) o Here And Now (Alan Ball, HBO). En Fuera de campo recuperamos El gran showman (Michael Gracey, 2017) y comenzamos (¡ya iba siendo hora!) a luchar contra esa hidra de tres cabezas del audiovisual de nuestra época que ha sido Twin Peaks: The Return (David Lynch).

Nos decía Jean-Gabriel Périot en una entrevista que tendremos la suerte de publicar en el número que viene, que mientras que otros hacen cine de respuestas, el suyo era de preguntas. Hora de dar comienzo a la nuestra, où est la beauté?

 

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