DESDE LO FEMENINO

Publicada en Publicada en DocumentaMadrid 2018, Especiales, Festivales

Generosidad terapéutica

Este año, DocumentaMadrid ha introducido en su XV edición un nuevo ciclo llamado “Desde lo femenino”. Esta pequeña pero imprescindible parte del festival, que se compuso de ocho documentales dirigidos exclusivamente por mujeres procedentes de Francia, España, Brasil, Colombia, Líbano y Estados Unidos, reivindica la relevancia de distintas voces femeninas en muchos aspectos, ya sea en un ámbito social, cultural o emocional. Sus directoras, con diferentes intenciones, miradas y formas de enfrentarse a la cámara (delante o detrás de ella), consiguen a través de sus películas hacernos partícipes de su historia. Todas y cada una de ellas dejó en el festival una página de su diario, también de aquellas mujeres a las que pretendían dar visibilidad, esas que nunca han tenido un espacio para expresarse. De esta forma consiguen crear conciencia en aquellas personas que todavía no la tienen, también generar empatía en esas mujeres que, sentadas en su butaca, asienten con la cabeza mientras en su interior piensan “a mí eso también me ha pasado”.

Tódalas mulleres que coñezo
Tódalas mulleres que coñezo de Xiana do Teixeiro

Al grito de “no estamos solas”, Xiana do Teixeiro, directora de Tódalas mulleres que coñezo (Todas las mujeres que conozco), filma a un grupo de amigas que hablan del acoso que han sufrido en su día a día desde pequeñas, del miedo y la inseguridad que esto puede generar en una joven que solo quiere llegar viva a casa y que piensa (para muchos exageradamente) en utilizar las llaves a modo de navaja para defenderse de los “hombres malos” que la “acechan”. La preocupación de Teixeiro sobre el tema traspasa generaciones a través de la pantalla, utilizada como un medio para generar conciencia en el espectador y sus partícipes dentro de ella. Algo parecido ocurre en Yours in Sisterhood (Siempre tuya en hermandad), de la estadounidense Irene Lusztig. El sentimiento de hermandad infundado por Teixeiro contagia a Lusztig atravesando el charco para conocer a las lectoras de Ms. Magazine en los años 70. El documental recoge la lectura de diferentes cartas de esta revista como destinatario y que nunca llegaron a publicarse. Distintas mujeres de Estados Unidos prestan su voz a aquellas que no lograron ser escuchadas. Un emotivo acto de confianza y generosidad ciega donde no hay juicios ni clasificaciones. Solo hermandad.

Yours in sisterhood
Yours in Sisterhood, de Irene Lusztig

Sin embargo, desde lo más genérico, el ciclo también da cabida a proyectos personales como el de Carmen Torres, Amanecer, donde la búsqueda de su madre biológica se convierte en un viaje terapéutico y de superación ante la pérdida de su madre adoptiva. Este acto de valentía, el de enfrentarse a la cámara en un momento tan delicado, ocurre de manera pausada y reflexiva, con una mirada triste y nostálgica frente aquello que la directora colombiana nunca necesitó tener hasta el momento: respuestas sobre su origen. Esa sensación de incertidumbre se transmite mediante la imposibilidad de parpadeo. La cámara no puede parar de grabar, de observar la rutina de esa madre incomprendida que dio en adopción a su hija y que tan desconcertada parecía tener a la directora. Pero ninguno de estos documentales ofrece un juicio, este no es una excepción por lo que la mirada de Torres se convierte en un ejercicio de comprensión que culmina con un tratado de paz espiritual. Porque no hay nada más importante que aceptar quienes somos. Ekhiñe Etxeberria refleja esto mismo en Mikele, una película que recibe el nombre de una joven que no tiene reparo en hablar sobre su transexualidad con el mundo acompañada de sus amigos, vecinos y familiares. Un relato directo lleno de vitalidad y coraje. Aminatou Echard con Djamilia, Juliana Antunes con Baronesa y Angie Obeid con Kenet nam ‘al sateh (Solía dormir en la azotea) se suman a este discurso que, de un modo similar, busca la liberación emocional, la comprensión social y dar a conocer una visión (femenina y generacional) que afecta a mujeres de todo el mundo.

mikele
Mikele, de Ekhiñe Etxeberria

Carolina Astudillo, directora de Ahinoa: Yo no soy esa, plasma perfectamente la conexión empática que dos mujeres pueden llegar a experimentar incluso cuando nunca se han conocido. Eso mismo ocurre con este ciclo y sus espectadores que, independientemente de que sean hombres o mujeres, llegan a compartir las inquietudes y preocupaciones de las protagonistas gracias a las historias de todas y cada una de sus directoras y actantes. Porque no sentirse solo y saber que alguien te escucha es importante para sentirse bien con uno mismo. Este ciclo ha conseguido dar voz a estas y otras preocupaciones personales con un fin terapéutico y es que, citando a Virginia Wolf, “a medida que escribes, se pasa la tristeza”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.