CALL ME BY YOUR NAME

Publicada en Publicada en Estrenos

Albaricoques en la villa

Elio, Oliver. e-li-o , o-li-ver: los sonidos se mueven en un viaje de ida y vuelta como si se miraran en un espejo, donde, al regresar, una vibración prolongara los sonidos líquidos de los nombres. En Call Me By Your Name los nombres de los protagonistas están calculados en cada letra pero suenan con la naturalidad y el encantamiento de un ocioso día de verano. Elio, un adolescente, y Oliver, un doctorando que es acogido en su casa durante una beca de verano. Desde que se presentan hasta el final de su romance, Elio y Oliver se llaman por su nombre, los intercambian y disfrutan del placer de repetir el nombre del otro como los enamorados que aún están conociéndose. Como ya sugiere el título, esta es una película sobre los nombres, sobre la identidad. “Oliver es Oliver”, dice en un momento Elio, y no hay mayor gesto de afirmación y de aceptación incondicional que esta tautología. ¿Y quién es Elio?

Call me by your name

 Imberbe y desgarbado, Elio es un adolescente inmerso en un verano de iniciación y descubrimiento sexual. Su pelo forma pequeños rizos con el descuido y la naturalidad del mes más ocioso del año, su boca parece hecha para morder fruta y cuando fuma sostiene el cigarrillo en pinza entre el índice y el pulgar. Oliver “el Americano” es mayor, tiene más confianza y también más miedo, aunque solo se delate en pequeños gestos. Domina su pelo fijándolo hacia atrás, suele llevar gafas de sol y bajo el ambiente de la villa veraniega de los Perlman parece una estatua de bronce que ha cobrado vida por el deseo. Elio primero recela de él y de su apariencia de seguridad, pero le atrae y quiere su reconocimiento. Durante la mitad de la película Oliver es filmado como el objeto de deseo de las miradas de Elio, incluso antes de saber que lo que siente es deseo; pero más tarde ambos suelen compartir el plano y cada acercamiento mutuo resulta importante, delicado y verdadero. También comparten la alegría de estar juntos en el plano, aunque cuando deben compartirlo con otros se siente una barrera imperceptible. Incluso, en su última noche juntos antes de su regreso, Oliver baila y comparte esta alegría con una desconocida, en lugar de con Elio, por la presencia de testigos. Elio le mira, de nuevo en contraplano, y vomita la borrachera. Con todo, bajo la dirección de Luca Guadagnino y en la villa italiana de los padres de Elio se transpira una aceptación incondicional hacia los personajes.

Call me by your name

Allí sucede casi toda la película, acogida por un verano de bicicletas y pantalones cortos. Lecturas al sol, cenas en el jardín, veladas al piano, bailes, primeros amores y el despertar de los sentidos; en Call Me By Your Name casi puede palparse el latido de aquel verano en la adolescencia de Elio en que descubrió su sexualidad. En el bucólico mundo de Call Me By Your Name la luz del verano esculpe el volumen de los árboles y de los cuerpos y el tiempo se detiene brevemente para escuchar el sonido del viento y observar las ondas de una charca. Y es que Luca Guadagnino se esmera en transmitir la sensualidad de este entorno de lujo y camisas desabotonadas en una villa burguesa y cosmopolita donde se cita, sin pedantería, a Heidegger y a Heráclito entre desayunos en el jardín y baños en la charca, se hablan cuatro idiomas y se aclara la etimología de “albaricoque” desde el verbo praecoquere: “madurar antes de tiempo”. Call Me By Your Name está repleta de pequeños detalles como este, no muy sutiles pero construidos meticulosa e imperceptiblemente: hay albaricoques hasta en el desayuno, las habitaciones de Elio y Oliver están conectadas por el baño, las moscas revolotean sobre Elio, él y Oliver juegan con las gafas de sol como si fuesen máscaras y Oliver lleva una estrella de David colgando del pecho… La virtud de Guadagnino está en que sabe poner estos detalles en escena huyendo del artificio, conjugando su significado simbólico con la función dramática y siempre al servicio de su valor sensorial.

Mientras Guadagnino se esmera en dejar el espacio indefinido ─un lugar al norte de Italia, reza un rótulo al comienzo─ es curioso cuánto se esmera en datar con precisión el tiempo en que sucede la acción: verano de 1983. En sus paseos por la ciudad, Elio y Oliver se encuentran con huellas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial: un monumento a los caídos, una italiana que añora a Mussolini; vemos carteles del partido comunista de fondo y, en la única comida familiar en que predomina el italiano, un matrimonio de caricatura discute sobre el político Bettino Craxi ante las sonrisas cómplices de los Perlman. Aunque nunca salgan a un primer plano, ocultas por el hedonismo y el verano en la villa, la realidad italiana de entonces y la política invaden el diseño de producción, del mismo modo que vemos, como de pasada, al servicio doméstico que mantiene la villa. No se trata, sin embargo, de conceder a aquellos tiempos y aquella realidad un protagonismo fuera de campo que en ningún momento alcanza. Para Guadagnino los trabajadores, los italianos, el entorno y la Historia son detalles pintorescos con los que ampliar la sensación de realidad de su película, del mismo modo que los árboles frutales, las calles antiguas y el paisaje de la provincia.

Call me by your name

Ante algunos momentos de Call Me By Your Name uno no puede evitar sentirse dividido entre su sensibilidad hedonista y su sensibilidad social, pero pronto entiende que pese a sus esfuerzos por datar la historia en un momento y un lugar la película es una fantasía y la ausencia de conflictos económicos, familiares y sociales es la condición de posibilidad única para una experiencia como la de Elio. Aunque traten de ocultárselo a los Perlman, la relación de Elio y Oliver crece amparada  por la sombra de unos padres permisivos. Es significativo que si bien es mediante el drenaje de una escultura antigua que Elio acepta sus sentimientos por Oliver -la escena remite a un momento emblemático de Te querré siempre (1955) que señala la tradición fenomenológica, de Rossellini a Rohmer, en la que Guadignino se inserta- , es empujado por una lectura de sus padres que Elio se atreve a confesar sus sentimientos a Oliver.

En una larga conversación entre padre e hijo a pocos minutos del final todo queda claro. Es una escena  intensa, donde se explicitan muchas cosas que algunos preferiríamos disfrutar en silencio, con el placer de haber percibido un secreto tan solo sugerido, pero la escena se convierte en un mensaje de aceptación y reconocimiento y una fantasía para todos los homosexuales premillenials que tuvieron que lidiar con conflictos económicos, familiares y sociales. Una invitación a disfrutar la película en primera persona, a tener ganas de vivir y tener una villa con servicio doméstico y albaricoqueros. Al fin y al cabo el nombre de la película es: Call Me By Your Name.

Call me by your name


Call Me By Your Name (Italia, EEUU, Francia Brasil, 2017)

Dirección Luca Guadagnino GuiónJames Ivory, André Aciman (novela) Producción: Peter Spears, Luca Guadagnino, James Ivory, Howard Rosenman, Emilie Georges, Rodrigo Teixeira y Marco Morabito para  Frenesy Film CompanyLa CinéfactureRT Features Música: Sufjan Stevens / Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom Edición: Walter Fasano / Diseño de producción: Samuel Deshors / Reparto: Armie HammerTimothée ChalametMichael Stuhlbarg, Esther Garrel, Amira Casar.

2 comentarios en “CALL ME BY YOUR NAME

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.