ACUSADA

La verdad sobre la existencia del puma

La verdad rara vez es absoluta y se confunde con la mentira al separarlas una delgada línea. La verdad se enmaraña  dependiendo de quien la diga, cómo se diga y a quien se la diga. La verdad puede serla a medias o al completo, y puede creerse o no, lo que no necesariamente se convierte en una mentira. En la película argentina Acusada, una señora mayor, que algunos tachan de demente, declara haber observado un puma rondar por el jardín de su casa. La policía, los medios informativos y los vecinos tendrán que esclarecer si lo que cuenta esta mujer es verdadero o falso. Creerla o no creerla, he ahí una de las cuestiones esenciales del segundo largometraje del argentino Gonzalo Tobal, presentado en nuestro país en la sección Focus Argentina del Festival de Málaga, después de haber concursado en la Sección Oficial del pasado Festival de Venecia. Tobal se adentra en una familia de clase acomodada en plena descomposición: sobre la hija mayor recae la acusación de asesinar a la que fuera su mejor amiga al concluir una fiesta. Han pasado más de dos años de lo ocurrido y al fin va a dar comienzo el juicio.

La inocencia o culpabilidad de una persona  se resuelve judicialmente en un tribunal, a través de unas leyes y unos códigos establecidos. Pero la justicia suele ser lenta y, por ende, los procesos en donde se deben dilucidar los casos se demoran, dando lugar a la aparición de los juicios paralelos originados por el periodismo carroñero y por las especulaciones de la sociedad en base a conjeturas personales u opiniones arbitrarias. Es conocido el circo social y mediático que se forma cuando las causas judiciales se alargan en el tiempo, con programas televisivos sensacionalistas y/o reprobación y señalamiento por parte de vecinos y conocidos hacia la persona acusada y sus familiares. Al igual que otras obras cinematográficas en las que también se ahondaba en este aspecto, como la estadounidense Perdida (David Fincher, 2014), en la trama se evidencia cómo estos factores externos desequilibran mentalmente a todos los implicados y condicionan el concepto de verdad.

Entre los aciertos del filme se agradece que apenas se utilice el trillado recurso del flashback para narrar el pasado y que se emplee con inteligencia el sonido, máxime en una escena clave final donde el personaje protagonista y los espectadores tendremos que comprender a través de las imágenes un hecho que debía percibirse a través de las palabras. Por el contrario, el uso de la música se percibe descontrolado y exagerado, con demasiados minutos en total y culpable de asfixiar más de una secuencia. Acusada se debilita cuando su envoltorio se difumina con un telefilme sin pretensiones, al adoptar clichés propios de dramas judiciales y thrillers de búsqueda de asesino. Pero en cambio se reafirma cuando la mirada se coloca en los verdaderos pilares que cimientan la película, que no corresponden con la demostración de culpabilidad o inocencia de la acusada, sino con los juicios paralelos que se vierten contra ella por parte de la sociedad y los medios de comunicación, con el sufrimiento de todos los miembros de una familia que padecen una sentencia inculpatoria (aun cuando no existe tal fallo de la justicia), y con la dificultad de esclarecer la verdad sin dejarse llevar por la contaminación existente alrededor. Porque, ¿es cierto que deambula un puma por el barrio o es fruto de la imaginación de esta vecina con problemas de memoria?


Acusada (Argentina, México, 2018)

Dirección: Gonzalo Tobal / Producción: Rei Cine, K&S, Telefé, P / Guion: Gonzalo Tobal, Ulises Porra Guardiola/Música:Rogelio Sosa /Fotografía: Fernando Lockett / Montaje: Alejandro Carrillo Penovi / Reparto: Leonardo Sbaraglia, Lali Espósito, Inés Estevez, Daniel Fanego, Gerardo Romano, Gael García Bernal.

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