SELFIE

El Borat español

El director Víctor García León llevaba once años sin estrenar una película, concretamente desde Vete de mí, en 2006. El contexto actual en el que se ubica Selfie, su nueva obra, sirve como toma de conciencia respecto a lo que ha pasado en este país desde la época anterior a la crisis, en la que Víctor García León también dirigió Más pena que gloria (2001).

Selfie presenta a Bosco, pijo madrileño, hijo de ministro corrupto del Partido Popular y vagabundo novato en una España en la que ahora tiene cabida un partido político como Podemos. Víctor García León se vale del falso documental durante todo el metraje para componer un verdadero selfie de lo que cada día se ve en los informativos, y también juega con esos realities protagonizados por gente guapa, famosa y rica, que viven enseñando sus lujosas mansiones y usando su tarjeta oro de crédito. Pues eso hace Selfie, seguir a un pijo que ha tocado fondo tras el encarcelamiento de su padre, pilar único del sustento de unos privilegiados ajenos a la realidad social en su máximo esplendor. Bosco acudirá a pedir ayuda a la sede de Podemos en Lavapiés, encontrará trabajo, se enamorará y (parafraseando el eslogan publicitario de La terminal de Steven Spielberg) acabará descubriendo España. Víctor García León no permite que los podemistas se vayan también de rositas y su mejor golpe lo encarna el personaje del compañero de piso de Bosco, un chaval izquierdista enamorado de la misma mujer (una trabajadora social ciega). Una lucha naftalínica entre dos machos alfa, como el Duelo a garrotazos de Francisco de Goya: uno derechista pijo y otro izquierdista progre, pero ambos perfectamente iguales en su concepción del orgullo y capricho por lograr sus intereses.

Luis García Berlanga también se encuentra presente, desde su Plácido (1961) a La escopeta nacional (1978). Bosco da limosna mientras procura que la cámara le enfoque bien y acude a mítines del Partido Popular, como si fuera un Pequeño Nicolas, para entablar conversación más que cercana con Esperanza Aguirre. Aquí, por primera vez, Víctor García León crea la duda respecto a lo que es real y lo que es ficticio, al más puro estilo Borat: Lecciones culturales de América para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán (2006) de Larry Charles.

Pero el centro absoluto de esta comedia gamberra-social está en Santiago Alverú, descubrimiento cómico en un papel que tiene muchísimo de él mismo. Conocido por su habilidad con los monólogos, lo que supone un ligero punto negativo a la hora de enfrentarse con el personaje de Bosco durante casi noventa minutos. Y es que a veces parece que coge el piloto automático en sus charlas ante la cámara, creando demasiados puntos comunes de apoyo en su lenguaje que son propios de relatos de comedia de diez minutos. Le secundan actores más profesionales pero aún poco conocidos como Macarena Sanz o Javier Caramiñana, desarrollando una clara carta de presentación para futuros proyectos.

El desenlace deja una familiar sensación a La vaquilla (1985) también de Berlanga, ya sea por conformismo con la situación que nos toca vivir o con la pena y comprensión de dos mundos condenados a entenderse. Eso sí, con el testigo de la cámara y las descacharrantes reflexiones del Borat español.


Carlos Rodríguez


 

Selfie (España)

Dirección: Víctor García León / Guión: Víctor García León / Producción: Víctor García León, Jaime Gona, Enrique López-Lavigne / Fotografía: Eva Díaz / Montaje: Buster Franco / Reparto: Santiago Alverú, Macarena Sanz, Javier Caramiñana, Alicia Rubio, Pepe Ocio

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